Conferencia de Lambeth 2008: Documento final
By Rvdo.Edgar | September 5, 2008
El documento final de la Conferencia de Lambeth “Indaba Lambeth” fue preparado por un grupo de 16 reporteros que tomaron notas durante las sesiones indaba de la Conferencia de Lambeth de 2008. Estos reporteros formaron un grupo de reflexiones presidido por el Arzobispo de Perth, Australia, Rvmo. Roger Herft y fue presentado durante una serie de audiencias donde los obispos pudieron hacer llegar sus pareceres.
El documento en español se puede descargar de http://www.lambethconference.org/vault/documento_de_reflexiones.pdf
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INFORME CONFERENCIA DE LAMBETH
By Rvdo.Edgar | August 15, 2008
Articulo del Señor Obispo Rvdmo. Francisco Duque-Gomez
PREAMBULO
La Comunión Anglicana se compone de iglesias gobernadas autónomamente y unidas en la fe y obediencia a Jesucristo, en comunión con la Sede de Cantórbery, y comprometida en la fe de la Iglesia, una, santa, católica y apostólica. Esas iglesias integrantes, llamadas provincias, comparten una tradición común enraizada en la vida de la Iglesia de Inglaterra, la herencia del Libro de Oración Común, y la catolicidad de la Iglesia. La Iglesia Episcopal es miembro integrante de la Comunión, y en esta comunidad todos damos y recibimos muchos dones además de permitirnos ser discípulos en un contexto global, ya que los Anglicanos formamos el tercer cuerpo de cristianos más grande del mundo, y sabemos de la amplitud de expresión que el cuerpo de Cristo puede adoptar en la liturgia, el gobierno y la vida parroquial.
Somos parte integrante de la Comunión Anglicana, vivimos con más plenitud nuestra identidad católica, en una amplia diversidad que da testimonio de lo que nos une: nuestra histórica confesión en Jesucristo y tradición compartida de comunidades lideradas por obispos que predican la palabra y celebran los sacramentos, al tiempo que se comprometen en la misión de Dios.
Los Episcopales apreciamos, como carisma especial, la vía media; el camino medio entre polaridades, como un fiel método teológico. Con frecuencia, esa distinción ha sido mal interpretada como un compromiso de oportunidad, que puede poner en peligro temas esenciales. Para los anglicanos la vía media es un enfoque que reconoce la paradoja y cree que incluso aparentes contrarios pueden ser reconciliados o incluso transcendidos. Pensamos que la verdad es siempre de mayor alcance que nuestro ordinario pensar, demasiado compleja para que pueda ser formulada por una persona o facción. Esta es una declaración de humildad, conscientes de las palabras del Apóstol Pablo: “Ahora vemos por medio de un espejo y oscuramente, pero un día veremos cara a cara. Ahora conozco imperfectamente, pro un día conoceré como Dios mismo me conoce” (1 Corintios 13,12). El “fisiólogo” de mitad de siglo XX Max Warren observó: “Es necesario todo el mundo para conocer todo el evangelio”. En definitiva, la “voluntad de Cristo” sólo se percibe en comunidad mediante oración y diálogo, al paso que se estudia e interpreta la Escritura, y la razón y tradición informan esa interpretación.
Nuestra tolerancia por la diferencia encuentra antecedentes anterior a la Reforma del siglo XVI. La moderación y el pragmatismo, tan esenciales a la espiritualidad benedictina, unidos al énfasis en la centralidad de la oración común, permitieron a nuestros antepasados espirituales de las Islas Británicas hallar la verdadera unidad en la oración y los sacramentos. Somos una comunión de iglesias, que lucha por mantener juntas en una misma iglesia a personas con substancial diferencia teológica y litúrgica. Un escritor anglicano lo describe como sigue:
“La vocación anglicana consiste en crear una libertad espiritual
en la cual las personas puedan dar testimonio de la verdad como
ellas la ven, sometiéndose ellas mismas a la crítica de los demás
sin miedo a una censura eclesial, la única condición es que
voluntariamente participen en la vida de adoración de la Iglesia
y en una manifestación externa de la fe fundamental del bautismo.”
Afirmamos que comunión no es algo que adquirimos; más bien se trata de un don de Dios para nosotros por medio de la encarnación, muerte y resurrección de Cristo Jesús en el poder del Espíritu. El Espíritu Santo unió en Pentecostés muchas lenguas en la confesión de una fe, manifestando una unión aún más profunda en medio de la amplia diversidad. Afirmamos que la unidad no significa una rígida uniformidad, sino una comunión que incluye diferencias, análogas a la unión de las distintas personas en Dios trino y uno.
Frente al argumento de “diferencias irreconciliables”, los episcopales acudimos a la sabiduría del obispo Stephen Fielding Bayne, primer Oficial Ejecutivo de la comunión anglicana, quien estuvo vinculado al desarrollo de la consciencia de la Comunión Anglicana a través, entre otras cosas, del Congreso Anglicano de 1963 y el documento Responsabilidad mutua e interdependencia en el cuerpo de Cristo (MRI). “Una vez, el obispo observó que a menudo la Iglesia ha sido dividida por convicciones honestas, sostenidas por personas de conciencia que se alinearon unas contra otras, convencidas de que “lo que cada uno ve que es correcto debe mantenerse inviolado. Y cuán a menudo después, cuando miramos atrás en la historia, vemos hasta qué punto ambas posiciones estaban separadas del objetivo”. Pero nosotros no llegamos a esta sabiduría simplemente por abdicar de nuestras convicciones. Más bien somos guiados a ello por el Señor, que nos conduce gentilmente y nos enseña cuando estamos calmados y preparados para ser enseñados, y preparados para mantener la relación de compañerismo inviolada”, dejando espacio en la Mesa para los que se encuentran en ambos lados.
LA CONFERENCIA DE LAMBETH PROPIAMENTE DICHA
Durante los últimos 5 años, el Grupo de Diseño de la Conferencia de Lambeth, con la ayuda idónea de los funcionarios de la Oficina de la Comunión Anglicana en Londres, se dedicó a organizar un nuevo estilo para la Conferencia con el doble propósito de capacitar a los obispos como líderes en la misión y consolidando la vida mutuamente responsable e interdependiente de la Comunión Anglicana al servicio de la misión de Dios.
El énfasis principal fue el de equipar mejor a los obispos para que cumplan su tarea como agentes y facilitadores de la misión, como colaboradores con la misión de Dios en Jesucristo.
Desde las primeras etapas de la planificación de la Conferencia de Lambeth de 2008, el Arzobispo Rowan animó al Grupo de Diseño a ser innovador. Fue claro que la Conferencia de 2008 no tendría que centrarse en informes que nadie lee y en resoluciones a las que nadie presta atención a menos que se usen para dividirnos.
Para el nuevo formato fue imperativo ofrecer un espacio donde un diálogo profundo y significativo por sobre las diferencias, podría ser engendrado en un espíritu de oración. Desde el principio se decidió que grupos de estudio bíblico formados por 8 obispos de trasfondos radicalmente diferentes sería la comunidad fundamental para la conferencia.
Los grupos de estudio bíblico se reunieron diariamente y en ellos los obispos se encontraron con sus colegas y con Dios por medio del estudio del evangelio de Juan y por el compartir de sus propias vidas. La esperanza y expectativa era que en estos grupos se materializara una comunidad cristiana segura y personal, para que en ella se desarrollara un diálogo profundo y honesto.
El segundo elemento nuevo para esta Conferencia de Lambeth de 2008 fue los grupos indaba cada uno formado por cinco grupos de estudio bíblico con una participación total de unos 40 obispos. Indaba es una palabra zulu de Sudáfrica que significa “reunión para una conversación seria entre la comunidad.” En estos grupos los obispos consideraron los temas que son comunes en la Comunión Anglicana.
Entre los temas estudiados se encuentran los siguientes: Identidad anglicana, evangelismo; justicia social y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ecumenismo, preservación de la integridad de la creación, asuntos interreligiosos, inequidades de género y violencia, autoridad bíblica, sexualidad humana, el Pacto Anglicano y los procesos de Windsor. Ocasionalmente estos temas fueron presentados por un orador internacional durante una presentación vespertina.
El tercer aspecto programático importante fueron las sesiones durante la tarde donde los obispos podían escoger asistir a docenas de diferentes talleres, mesas redondas, conferencias y otras oportunidades para aprender en forma práctica. Estas sesiones fueron preparadas para equipar a los obispos como líderes en la misión de Dios y fueron organizados en forma general sobre los 10 tópicos a ser tratados en los grupos indaba.
Estos tres aspectos programáticos diarios de la conferencia antecedieron a la adoración y la oración diaria, comenzando en la mañana con la Eucaristía y continuando con la oración del mediodía y la oración vespertina. Además, para que toda la conferencia estuviese fundada sobre la roca firme de la oración y presencia delante de Dios, los primeros tres días se dedicaron a un retiro en la Catedral de Cantórbery dirigido por el Arzobispo Williams para reflexionar sobre la naturaleza de la misión de Dios y el sitio que debe ocupar el obispo como discípulo y líder de la misión de Dios.
Por lo tanto, la Conferencia de Lambeth tuvo un enfoque decididamente misiológico, orientado al diálogo y a la oración para poder enfrentar los problemáticos asuntos que enfrenta la Comunión Anglicana.
Los logros obtenidos en la Conferencia
Los miembros de la Conferencia salimos renovados espiritualmente.
Tenemos un conocimiento más profundo unos de otros y también de los desafíos que se enfrentan en las distintas partes del mundo.
Estamos más concientes de los recursos tanto espirituales como materiales, que Dios nos da para enfrentar los mismos.
Tenemos un mayor entendimiento y aprecio de nuestra vida en la Comunión y de su rol, como también del significado de la colegialidad.
Continuaremos con el tratamiento de los conflictos internos de los últimos tiempos.
Descubrimos un nuevo nivel de confianza en nuestro servicio común en la misión de Dios.
Tenemos un mayor entendimiento de la contribución especial que el Anglicanismo puede hacer a las diferentes familias de Iglesias en el mundo.
La intervención que realizó el Arzobispo de Canterbury al final de la Conferencia en la cual presenta las conclusiones generales, es un fiel reflejo de lo logrado en la misma, por lo tanto lo transcribo fielmente para su estudio y aspiro que sea compartido con todos los miembros de la iglesia.
SERMÓN DE CONCLUSIÓN DE LA CONFERENCIA DEL ARZOBISPO
“¿Qué va a decir Lambeth ´08”? es la pregunta que asoma cada vez más visiblemente en el horizonte, a la vez que pasan los días de esta última semana.
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Pero antes de intentar presentarles mis reflexiones sobre ese tema, quisiera tocar la pregunta previa, una pregunta que también podría expresarse como “¿Desde dónde va a hablar Lambeth 2008?”. Y yo creo que, si podemos responder a esa pregunta adecuadamente, entonces habremos fijado algunos fundamentos para cualquiera sea el contenido.
Y la respuesta, yo espero, es que hablamos desde el centro. Y no me refiero a hablar desde ´un punto medio entre dos extremos –esa opción solamente crea otro tipo de alianzas políticas. Quiero decir que deberíamos tratar de hablar desde el núcleo y corazón de nuestra identidad como anglicanos, y en última instancia, hablar desde ese centro más profundo que es nuestra conciencia de vivir en, y ser, el Cuerpo de Cristo.
El hecho de que estemos aquí dice que creemos que hay tal cosa como una identidad Anglicana, que vale la pena invertir nuestro tiempo y esfuerzo en esa identidad. Mi esperanza es que al menos parte de las experiencias de esta Conferencia habrán reforzado ese sentir. Y es también mi esperanza que todos reconozcamos que el único modo, responsable y Cristo de involucrarnos con quienes se han ausentado de esta conferencia, es precisamente hablando desde ese centro en Jesucristo, donde todas nuestras vidas son sostenidas y encuentran su sentido.
Y, como sugerí en mi Alocución de apertura de la conferencia, ese hablar desde el centro requiere hábitos y prácticas y disciplinas que implican demandas para todas las partes –y no porque se esté imponiendo algo extraño y ajeno, sino porque todos sabemos que solamente podremos mantenernos enfocados en ese centro si nos ofrecemos respeto y escucha, los unos a los otros, controlando ese instinto natural, en todos nosotros, de aferrarnos a una dimensión única de la verdad revelada.
Ya he hablado sobre concilios y pacto como las únicas formas que puedo ver que nos permitirán avanzar juntos. Y con esto me refiero, primero, a que necesitamos un poco más de estructura para nuestras relaciones internacionales, para así proveer una guía y asesoría claras sobre qué sería y qué no sería una acción gravemente divisoria para una iglesia local.
Si bien ahora el centro de este tipo de pregunta parece apuntar al tema de la sexualidad humana, podría muy bien ser el caso de presiones para la adopción de una nueva fórmula bautismal, el abandono de una referencia formal al Credo de Nicea en las declaraciones de iglesias locales; podría ser un grado amplio de variación en la práctica sacramental –sobre los elementos de la Eucaristía, o sobre presidencia laica; podría ser la incorporación regular a la liturgia de textos no Escritúrales, o aún de material que no sea parte de la tradición Cristiana.
Algunas de estas cuestiones tienen una respuesta bastante clara, pero otras parecen abiertas a una necesidad más grande de discusión; y parece obvio que un cuerpo que inspira verdadera confianza y cuya autoridad es reconocida, nos podría ayudar muchísimo. Pero los puntos esenciales aquí son confianza y autoridad. Si desarrollamos una capacidad tal en nuestras estructuras, como Comunión, entonces necesitamos llegar a un acuerdo sobre qué tipo de peso tendrán sus decisiones; otra razón para argumentar la necesidad de un acuerdo tipo pacto para la Comunión.
Hay quienes han expresado su desacuerdo con el ‘legalismo’ implicado en la idea de un pacto. Pero debemos tener muy claro que la ley buena tiene que ver con el garantizar la consistencia y justicia en una comunidad; y también que en una comunidad como la familia Anglicana, ésa ley solamente puede funcionar cuando es libremente aceptada. La comprensión más apropiada del concepto de ´pacto´ es como una expresión de generosidad mutua –ciertamente, “amor generoso”, para citar el título de un excelente documento sobre cuestiones inter-religiosas, que discutimos ayer. Y aquí podríamos recordar esa poderosa imagen que nos ofreció el Rabino Jonathan Sacks -´Pacto es la redención de la soledad´.
Generosidad mutua: lo que esto significa es encontrar aquello que la otra persona o grupo está, realmente, diciendo, y cuáles son sus verdaderas necesidades. El proceso que hemos seguido en los últimos diez días fue diseñado para ayudarnos a encontrar algo de esto –de manera que, cuando consideremos cuestiones que nos dividen, ya hayamos creado una comunidad de una generosidad tal que es posible vivir en una inclusividad inteligente. No es, en forma alguna, un acuerdo completo sobre todos los temas posibles, pero sí habrá logrado, es mi esperanza, fortalecer el sentido de que, al menos, tenemos un lenguaje común, nacido de la convicción de que Jesucristo sigue siendo el único centro.
Y como parte de esa convicción, ¿qué es lo que hemos escuchado? Ahora quiero intentar un ejercicio que podría ser visto como presumido –y, de seguro, se siente como un ejercicio muy arriesgado. Voy a tratar de imaginarme qué han escuchado, o están comenzando a escuchar en este tiempo nuestro en común, quienes se encuentran en lados diferentes de nuestro debate actual más doloroso. Quiero imaginarme cuáles serían los mensajes fundamentales, dentro de una atmósfera de paciencia y caridad, de aquellos en nuestra Comunión que sostienen una convicción doctrinal y moral clara, y también de quienes, partiendo de ese mismo centro, tienen menos problemas, o no tienen problema alguno, con algunas innovaciones recientes. Aunque estas voces están inevitablemente enraizadas en la experiencia del mundo en desarrollo y de Norteamérica, las divisiones también son claramente perceptibles en muchas otras provincias.
De manera que, en primer lugar, ¿qué podría esperar el creyente tradicional que hayan escuchado otras personas?
“Lo que buscamos hacer en nuestro contexto es transmitir fielmente lo que ustedes nos entregaron –Sagradas Escrituras, ministerio apostólico, disciplina sacramental. Pero, ¿qué podemos pensar cuando estas cosas parecen estar siendo cuestionadas, o aún revertidas? Queremos ser pastoralmente útiles y compasivos para toda persona, queremos ser ´inclusivos´ como a ustedes les gusta decir. Nosotros queremos recibir amorosamente a toda persona”.
“Sin embargo, el Evangelio y la fe que ustedes nos entregaron nos dicen que hay algunos tipos de comportamiento y relaciones que no son bendecidas por Dios. Nuestro amor y nuestra bienvenida no serían verdaderos ni honestos si no decimos a otros de aquello que, verdaderamente, ha conformado y dirigido nuestras vidas –de manera que, junto con esa bienvenida, aún debemos retar a las personas a que cambien sus formas y conductas. No entendemos cómo es que una bienvenida amorosa a personas de orientación homosexual tiene que ser lo mismo que una bendición en nombre de la Iglesia de lo que esas personas hacen, o aceptarles para la ordenación ministerial, sean cuales sean sus estilos de vida. Nosotros buscamos amarles –y, lo aceptamos, no siempre conseguimos hacerlo bien: pero no podemos, sencillamente, decir que no hay nada a señalar o retar. ¿No se parece esto al dilema de la Iglesia Primitiva –recibiendo a soldados y, al mismo tiempo, esforzándose porque dejen las armas?”
“Pero, por favor, también recuerden que –mientras ustedes pueden decir que lo que ustedes dicen y hace no tiene por qué afectarnos, realmente- las decisiones que ustedes toman hacen una vasta diferencia para nosotros. En este mundo de comunicación instantánea, nuestro prójimo, las personas con quienes compartimos nuestro contexto, se enteran bien rápido de cualquier cosa que ustedes puedan hacer, y así nos miran a nosotros como quienes comparten esa responsabilidad. Imagínense qué significa esto allí donde esas personas en nuestro derredor son cristianos tradicionales apasionados – y lo que significa para nuestros propios miembros, quienes se verán en la disyuntiva de dejarnos por una iglesia más “segura”, más ortodoxa. Imagínense lo que significa cuando esos cristianos en nuestro derredor son personas no Cristianas, que pueden alegrarse de encontrar la evidencia que necesitan para atacarnos. Imagínense lo que significa ser conocidos como parte de la “iglesia gay” en un contexto donde algo así invoca el peligro y el acoso”.
“No nos malinterpreten. No estamos buscando solamente seguridad y confort. Algunos de nosotros sabemos muy bien lo que significa llevar nuestra propia cruz. Pero cuando esa cruz nos es impuesta por nuestros hermanos y hermanas en la fe, entonces se vuelve algo más pesado y difícil de llevar. No se sorprendan si algunos de nosotros preferimos estar a cierta distancia de ustedes –o si damos nuestro apoyo a minorías en medio de ustedes que, según nos parece, están sufriendo”.
“Pero nosotros estamos aquí. Hemos tomado el riesgo de venir, porque muchos que piensan como nosotros y creen que, por el mero hecho de venir a reunirnos, les hemos traicionado. Pero nosotros damos gran valor a nuestra Comunión, queremos entenderles y queremos que nos entiendan. ¿Será que ustedes pueden encontrar alguna forma de ser generosos y que nos ayuda a creer que, realmente, les importamos, que les importa este lenguaje común y esta fe común de la Iglesia? ¿Será que, para decirlo muy claramente, ustedes pueden dar un paso atrás y pensar y rezar sobre estos temas sin por ello darnos la impresión de que el debate ha terminado, que nosotros hemos ´perdido´ y que nada de eso, realmente, les importa?
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Ahora, ¿qué podría esperar un creyente no tan tradicional que hayan escuchado los demás?
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“Lo que tratamos de hacer en nuestro contexto es mostrar a Jesús como vivo y actuante en los corazones y mentes de la gente en nuestra cultura. Tratando de hablar el lenguaje de nuestra cultura, y relacionarnos, honestamente al contexto y realidad donde las personas, realmente, están, no es, en forma alguna, una traición de las Escrituras y la tradición. Estamos conscientes de que estamos aventurándonos mas allá de los límites tradicionales, pero, ¿no ha habido siempre cristianos que hacen precisamente eso? ¿No es la Biblia misma la que sugiere algo así?”
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“A menudo, nos sentimos heridos, iracundos y por demás confundidos por la forma en que muchos otros en la Comunión nos tratan recientemente -como si fuésemos leprosos espirituales o traidores en cada aspecto de la fe cristiana. Sabemos que nadie es el mejor juez para sus propios dilemas, pero nosotros vemos vida en nuestra iglesia y, al menos, algunas marcas de los dones del Espiritu. Y parte de eso equivale a reconocer los dones que hemos visto en creyentes de orientación homosexual. Con toda certeza, estos creyentes pueden pensar que ese control y pacienca que ustedes nos piden, es una concesión innombrable, una traición.”
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“Por favor, traten de darse cuenta por qué éste es un tema tan importante para tantos de nosotros. Quizás ustedes no puedan verlo así, pero las personas homosexuales aún corren riesgos en nuestras sociedades, son aún vulnerables al acoso y la violencia asesina. Y también debemos decir a algunos de ustedes que nosotros anhelamos el día en que ustedes puedan hablar de las personas homosexuales en el contexto en que ustedes viven y ministran, donde sabemos que son sujetos a inaceptable discriminación. Recordemos que Lambeth también ha aprobado resoluciones en ese respecto”.
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“Buena parte del tiempo, sentimos como si nos estuviesen utilizando como chivos expiatorios. Otras provincias tienen serios problemas morales o disciplinarios, o de otra forma, han conseguido negarse a aceptar las realidades en su contexto. Pero aquellos de nosotros que hemos enfrentado los complejos temas alrededor de relaciones homosexuales -en una forma que consideramos abierta y marcada por la plegaria- sentimos que nos están estigmatizando y demonizando”.
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“Por supuesto, no todos nosotros apoyamos o participamos de las acciones que han causado tantos problemas. Algunos de nosotros seguimos opuestos con toda energía, muchos de nosotros estamos tratando de encontrar modos de fortalecer nuestros lazos y relaciones con ustedes. Pero aún aquellos de nosotros que no aprueba totalmente la mayoría de las innovaciones, a menudo sentimos que la vida de la iglesia toda, una vida que es diversa y compleja, pero a menudo profunda y creativamente fiel a Cristo y las Escrituras, están siendo presentada de una forma incorrecta e injusta a ustedes y a sus amigos”.
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“Queremos ser generosos, y nos sentimos heridos de que algunos estén devolviendo, en aparente disgusto moral y cristiano, esos recursos que siempre hemos anhelado y aún anhelamos compartir. ¿Será que ustedes pueden tratar de vernos como hermanos y hermanas en la fe que se esfuerzan por proclamar el mismo Cristo, y así ser pacientes con nosotros?”.…
Se trata de dos grupos de sentimientos y percepciones, dos llamados a la generosidad. Para el primer interlocutor, el precio de esa generosidad puede ser la acusación de conceder y comprometer: te han comprado, has sido engañado por las charlas y por eso ahora quieres tolerar prácticas y creencias que no son escriturales ni tradicionales. Para el segundo interlocutor, el costo de esa generosidad puede ser la acusación de sacrificar las necesidades de un grupo oprimido, en busca de una unidad falsa o engañosa, sacrificando así un precioso principio Anglicano, por el bien de una centralización eclesial que es de por sí bastante peligrosa.
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Pero es ahí donde está el reto. Si ambos pudiesen escuchar y hablar, con generosidad, quizás tendríamos algo más parecido a una conversación de iguales -aún, algo que se parezca más a la Iglesia.
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En Dar-es-Salaam, los primados trataron de encontrar una manera de invitar a diferentes grupos a avanzar los unos a los otros, simultáneamente. Pero los últimos 18 meses no sugieren, precisamente, que este haya sido un buen resultado. ¿Será que esta Conferencia puede producir un reto así? Al innovador, le podriamos decir: “No te aísles, no inventes realidades que vacían la invitación al debate de todo sentido y contenido”. ¿Podemos decir al tradicionalista, “No inviertas todo en una iglesia supuestamente pura y de almas semejantes; trata de entender los problemas pastorales y humanos y teológicos que son tan urgentes para las personas a quienes te opones, aún si crees que están profundamente equivocadas?
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Yo creo que quizás sí podemos hacerlo, si y sólo si somos arrastrados por la visión del verdadero Centro, el corazón de Dios, del cual brota el impulso de una generosidad eterna, que crea y sana y promete. Es esta generosidad la que sostiene nuestra misión y servicio en el nombre de nuestro Señor. Y es esta generosidad la que estamos llamados a mostrarnos los unos a los otros.
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En el momento actual, a menudo parecemos como si nos amenazáramos de muerte los unos a los otros, en vez de ofrecernos vida mutuamente. Lo que algunos de nosotros entendemos como innovaciones confusas y sin sentido en algunas provincias, se siente como un impacto mortal a la integridad de la misión y aún riesgo físico para cristianos y cristianas. La reacción a esto es, a su vez, percibida como un juicio aniquilador sobre toda la iglesia local, poniendo en duda su legitimidad y deleitándose en ridiculizar su testimonio.
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Necesitamos hablar de vida, los unos a los otros, y eso demanda cambio. Yo no he ocultado a nadie cuál yo creo debería ser la solución -un Pacto que reconozca la necesidad de crecer los unos hacia los otros (y que también reconoce que no todos vamos a escoger ese camino). Me resulta muy difícil, en este momento, ver otra forma que nos pueda ayudar a avanzar sin el riesgo de más separación y desintegración.
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Pero cualesquiera sean las opiniones de cada uno de nosotros sobre este tema, al menos preguntémonos, “Después de haber escuchado a ´el otro”, al otro grupo, después de escuchar de forma tan dedicada y justa como he podido, ¿qué iniciativa generosa puedo asumir para llegar juntos a una relación, nueva y transformada, de comunión en Cristo?”.
AMÉN.
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Se acabó la Conferencia de Lambeth
By Rvdo.Edgar | August 4, 2008
A estas horas, más de un diseñador de prensa está ´encajonando´ algo parecido al título de este artículo, en lugar del que tenían preparado, probablemente, desde hace varios meses, con algo al efecto de ´Se acabó la Comunión Anglicana´.
Y no son algunos en la prensa los únicos decepcionados por este desastre que nunca sucedió.
Quienes, por ejemplo, sueñan con apoderarse del discurso de la Iglesia Episcopal en los EUA -o la Iglesia Anglicana de Canadá, o de Brasil, o de la misma Iglesia de Inglaterra- estarán revueltos en su resentimiento. Quienes, por ejemplo, sueñan con apoderarse del discurso de las iglesias miembro de la Comunión Anglicana, quienes dijeron de Rowan Williams, “él va a hacer cualquier cosa que le digamos”, quienes no dudaron en tratar de chantajear a sus hermanos y hermanas del episcopado y se ausentaron de Lambeth, llenos de soberbia y fariseísmo barato, todos ellos estarán revueltos en su desesperación cismática..
La realidad es que los 670 obispos y obispas reunidos en Canterbury han peregrinado juntos por 3 semanas de intenso trabajo, aprendizaje, plegaria, contemplación, escucha y más plegaria. Sí, porque venir a Lambeth no es vacaciones, no importa como se mire. Créame, que su obispo u obispa ha caminado más en 3 semanas que un cartero doblando turnos en 1 mes.
Cada día aquí comenzaba a las 5 de la mañana, cuando abría el Lugar de Oración, con Oración Matutina a las 6.30 de la mañana y Misa, a las 7.15 – con Oración Vespertina a las 5.45 de la tarde y Oficio de Completas a las 9.45pm. Cada liturgia, con rasgos distintivos de cada una de las provincias anglicanas presentes en Canterbury. Cada día con una plegaria hablada en la lengua de Dios en cada nación y grupo idiomático. Cada día con un relatar de los sueños y empeños y dolores de cada iglesia, de cada masa distante de cristianos anglicanos que, en estas liturgias compartidas, se hacen reales, y cercanos.
Cada día, los delegados tenían una agenda de estudio bíblico, discusión pastoral, aprendizaje e información, conferencistas, activistas, expertos e invitados de todo tipo y con todo tipo de intereses, pero sobre todo, conversación y discusión. En y fuera de ´el programa de la Conferencia´. Sobre sexo y sobre pobreza y sobre Gene Robinson y sobre la niñez militarizada del Congo, uniones del mismo sexo y cricket, el genio de Rowan Williams y el calor en el Big Top o carpa de sesiones plenarias. En las colas a los buses, en las colas para comer, en las colas para entrar, o salir, de las plenarias, del Mercado de la Conferencia y la tienda del campus, para el café o algún evento popular, los obispos y obispas han conversado sobre aquello que les reúne. La misión de la Iglesia de Jesucristo.
La Conferencia de Lambeth 2008 cerró con todos los obispos participantes como parte de un proceso de vida común, reflexión y mutua apología que, por un lado, pide a las iglesias de… del grupo 1, que restrinjan sus actuales expresiones y prácticas de normalización del lugar de personas de orientación no heterosexual en la vida, misión y ministerio ordenado de la Iglesia, que no procedan con nuevas autorizaciones –y que dejen de cumplir autorizaciones ya existentes- para la celebración de bendiciones públicas de parejas del mismo sexo, que no autoricen la adición al episcopado de persona alguna que no sea célibe y de orientación homosexual.
A las iglesias del grupo 2, les pide que desistan en sus invasiones de diócesis y provincias ajenas y autónomas y que procesen sus ofertas de cuidado pastoral en esas diócesis o provincias a través de estructuras creadas al efecto al nivel del Consejo Consultivo Anglicano.
Como les dije en otro post, todavía está por ver si cualquiera de las partes puede, quiere o se decide a acatar esas auto-restricciones.
***Artículo de Leonel Abaroa Estudiante de Teología, Iglesia Anglicana de Canada y stewards voluntario (guia) durante la conferencia de Lambeth
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Se acaba la Conferencia de Lambeth 2008
By Rvdo.Edgar | August 3, 2008
Cruz Procesional del Arzobispo de Canterbury, usada para la foto de los obispos y obispas
¿Qué prometió esta Conferencia de Lambeth? Si somos honestos, la respuesta es ´muy poco´? El primero en estar muy conciente de las limitaciones parlamentarias y autoritarias de la Conferencia es el mismo Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury, a cuya invitación se reúne el episcopado de la Comunión Anglicana. Nadie ´con los pies sobre la tierra´ esperaba que esta Conferencia resolviese problema alguno que, si de disposiciones canónicas, de administración y disciplina se habla, pertenecen a las iglesias a su nivel local, diocesano o provincial.
Esta percepción de la Conferencia de Lambeth como verdadera conferencia, como lugar de búsqueda, encuentro, conversación, aprendizaje, intercambio, plegaria y cuidado mutuos de obispos y obispas de la Comunión, ha reemplazado, gradualmente, la imagen triunfalista de una iglesia reunida en Concilio, tomando decisiones fundamentales, creando ilusiones de grandeza, poder y certeza absoluta y, en general, mostrando su desesperación y ansiedades, una imagen que se nos hizo tristemente familiar durante y después de la pasada Conferencia, en 1998.
La tentación, por supesto, es muy grande. Imagínense, casi 700 obispos y obispas, por demás acostumbrados a un ministerio de presidencia, a una función burocrática de preeminencia y a situaciones culturales y políticas por demás predecibles, se ven lanzados los unos hacia los otros, sin otra opción para el encuentro que la plegaria, el abordaje común de la Palabra de Dios, la escucha de los dolores de la humanidad, el hambre y la pobreza que consumen al mundo, el crecimiento y aliento común.
En vez de tanto esfuerzo, paciencia y esperanza, a veces pareciera mucho más fácil una reunión que muestre poder, decisión y verticalidad y, con ello, pierda la habilidad de escucharse a sí misma y al mundo, hablarse a sí misma y al mundo.
Termina La Conferencia de Lambeth 2008. Hemos dejado atrás largos días de trabajo, como también ´hemos dejado atrás´ un presupuesto de alrededor de $10 millones de euros, pilas incontables de documentos, innumerables sermones, intervenciones y debates. Después de cientos y cientos de encuentros irrepetibles e inimitables en cualquier otro contexto, plegaria, acompañamiento, descanso y aprendizaje para los obispos y obispas de la Comunión Anglicana.
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Imágenes varias Conferencia de Lambeth
By Rvdo.Edgar | July 30, 2008

El Arzobispo de Canterbury con el Obispo de Colombia Rvdmo. Francisco Duque-Gomez y Su Esposa Dra. Blanca Lucia EcheverryEl Arzobispo de Canterbury recibio de parte del Obispo de Colombia y su Esposa una replica de una joya precolombina

La Dra. Jane Williams, esposa del Arzobispo de Canterbury con la esposa del Obispo de Colombia Dra. Blanca Lucia Echeverry
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David Walker, caricaturista residente
By Rvdo.Edgar | July 28, 2008
Esta es la primera edición de la Conferecia de Lambeth que cuenta con un caricaturista residente.
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Entrevista con el Obispo Trevor Mwamba, de la diócesis de Bostwana,
By Rvdo.Edgar | July 28, 2008
Hablando la verdad
The Church Times, un periódico que, al igual que el Church of England Newspaper, no representa la opinión oficial de la Iglesia de Inglaterra, ha publicado recién una entrevista con el Obispo Trevor Mwamba, de la diócesis de Bostwana, donde descalifica algunas de las posturas más extremas entre el sector conservador en la Comunión Anglicana y coloca en su verdadero contexto las tensiones y divisiones alrededor de la homosexualidad y su normalización en la vida, testimonio y ministerios de algunas provincias de la Comunión.
El furor sobre los comentarios del Arzobispo de Sudán, la semana pasada, está decayendo: de por sí, fue sólo un poco de agitación, que los titulares de la prensa –incluyendo este periódico- se encargaron de exagerar. Pero la historia está pasando su hora. No obstante, varios han observado que la declaración oficial sobre sexualidad que produjo la Cámara de Obispos de Sudán (y que recibió el apoyo de otras 17 provincias de la Comunión) no incluía un llamado a la renuncia de Gene Robinson. Ese fragmento no llegó hasta la conferencia de prensa de esa tarde, un día después que la declaración fue puesta en circulación.
El Obispo Peter Lee de Virginia fue uno de los que expresó sorpresa. “Tuvimos una reunión de seis a ocho obispos de la iglesia norteamericana con varios obispos sudaneses, todos con ministerios diocesanos. Fue una reunión muy productiva porque nosotros entendemos y apreciamos la postura sudanesa y, al mismo tiempo, apreciamos su compromiso a seguir en relación con nosotros; nosotros entendemos que hay mucho que necesitamos aprender de ellos, y la iglesia sudanesa parece dar la bienvenida a nuestra participación en su vida eclesial”, dijo Lee el pasado Sábado.
“El Arzobispo Deng Bul lo dejó muy claro en la conferencia de prensa. Le preguntaron qué haría él si fuese Gene Robinson. Fue una pregunta especulativa y él respondió que si él fuese Gene Robinson, él renunciaría. No fue una demanda formal del los obispos de Sudán. Deng Bul no volvió a mencionar esa demanda”.
El Obispo de Bostwana, Trevor Mwamba, fue aún más directo en su discrepancia entre la declaración formal y las opiniones expresadas posteriormente por el Arzobispo Primado. “Mi opinión personal es que sus palabras no ayudan en nada. Yo puedo entender las presiones del contexto, mayoritariamente musulmán, de donde él procede. Pero, habiendo dicho eso, también estoy consciente que alguien, aparte de los sudaneses, armó esa demostración. En el contexto de esta conferencia, es muy lamentable que se haya hecho, pero la realidad es que hay otros factores jugando en esta situación, y es necesario ponerle nombre a esos factores”.
“Hay intentos mutuos de manipulación que no son constructivos. Ése es solamente un ejemplo de intentos de manipulación y de gente siendo usada. Otro ejemplo es que hay quienes insisten en seguir hablando y hablando sobre la ausencia de esta reunión de nuestras hermanas provincias africanas. Pero la realidad es que, para muchos de esos obispos –yo te puedo garantizar que, cuando mínimo, 200- hubiese sido preferible venir a la Conferencia. Y es importante decir eso”.
El Obispo Mwamba describió cuál fue la situación en Uganda, ¨donde se convocó un sínodo especial que aprobó provisiones especiales para penalizar cualquier obispo que asistiese a la Conferencia de Lambeth. Eso le robó a cualquier obispo individual cualquier libertad de expresión que hayan podido tener jamás. La invitación a la Conferencia de Lambeth es un don ofrecido por el Arzobispo de Canterbury y depende de los obispos como individuos, y no a ésta o aquella provincia, el decidir si asistirán o no”.
“Cuando se acude a tales métodos de amedrentación y brutalidad, qué estamos diciendo de nuestros estilos de liderazgo? Lo mismo sucedió en Nigeria -muchos obispos habrían asistido de buena gana. Por eso, cuando se dice que 200 de nuestros hermanos han boicoteado la conferencia -eso no es verdad. Si se les hubiese dado la libertad de decidir, uno o dos se habrían quedado allá, pero el resto hubiese venido. Y esto hay que dejarlo bien claro: la razón por la que la mayoría de estos obispos no vino a Lambeth es que fueron obligados a no asistir”.
Por razones similares, Mwamba considera una paradoja que, mientras estos obispos serán retenidos por fuerza canónica y no estarán en Lambeth, algunos de sus aliados en los EUA con los que han estado conspirando, quiero decir, trabajando más intensamente -Obispo Robert Duncan, al baaateeee- y otros, ¡están aquí!
La Conferencia ha sufrido la ausencia de estos obispos, “porque creemos en la reconciliación. Ése es el don de África. Lambeth ha adoptado ese estilo. Todos y todas debemos venir a la mesa y conversar, si es que queremos ser parte de la solución. Y, en nuestras culturas, se entiende como muy poco respetuoso que alguien no asista a una invitación. No hay nada a saludar en quienes se ausentaron por voluntad propia. Van en contra del Espíritu”.
El Obispo Mwamba se mostró muy alentado por las relaciones más estrechas y genuinas que se estaban formando entre obispos y obispas a través de los estudios bíblicos diarios -en grupos de 8 obispos cada uno- el trabajo de los grupos Indaba, la conversación y convivencia en general, y el culto y adoración común. El estilo Indaba de reunión “ha requerido la voluntad de todos para aprender e involucrarnos en el proceso”, principalmente a causa de hábitos parlamentarios que dominaron versiones previas de la Conferencia.
Ha habido impaciencia y preguntas de metodología en algunos grupos, pero en general, en estos momentos todos los grupos Indaba están trabajando con tranquilidad, según la metodología que han decidido transformar de acuerdo a sus necesidades. “Para mí, lo principal es el espíritu de la reunión, un consenso creciente sobre la necesidad de permanecer juntos y resolver estos temas en el contexto de la unidad plena”.
El Obispo Mwamba reflexionó sobre la falta de comprensión de los eventos en la Iglesia Episcopal EUA y la Iglesia Anglicana de Canadá. “Siempre ha existido el problema de que, cuando estamos en una situación de conflicto, realmente no escuchamos al ´otro´, ni tampoco leemos materiales que describen y nos informan sobre ´el otro´. Sencillamente escogemos los puntos de información que más nos convienen para apoyar nuestras percepciones prejuzgadas de la necesidad de la separación”.
“Pero cuando logramos mirar más allá de nuestros prejuicios y contemplamos la luz, tal y como es, nos damos cuenta de que ´el otro´ no es nada parecido a lo que nos han contado, ni tampoco está haciendo lo que hasta ahora creíamos que estaba haciendo”.
“Es como los EUA invadiendo Iraq y todo el drama de las armas de destrucción masiva: siempre buscamos aquellos que se ajuste a nuestra agenda. Pero hay quienes están comenzando a darse cuenta de que la realidad es otra, a entender cómo operan las iglesias norteamericana y canadiense, por ejemplo”.
“La Comunión no va a desaparecer -yo siempre he creído eso y estar aquí en Canterbury ha reafirmado esa convicción. Ese sentido de consenso para preservar la unidad -eso lo podemos hacer juntos, y es éso lo que siempre hemos hecho. Hace falta darle tiempo al proceso y no forzar los acontecimientos”.
Mwamba cita un dicho Swahili: “un estómago vacío no tiene oídos para escuchar”. Nosotros sabemos que debemos debatir el tema de la sexualidad y ofrecer una posición al respecto, pero también es cierto que hay mucha, mucha gente pasando hambre. No estamos trivializando este tema para los norteamericanos en su contexto de justicia social y derechos civiles. Pero nuestros problemas son temas de vida o muerte: ésa es la diferencia. No vamos a ser tentados por agenda alguna que se nos quiera imponer”.
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El Obispo de Colombia invitado por la Reina de Inglaterra
By Rvdo.Edgar | July 22, 2008

El Obispo Duque saliendo del servicio liturgico el domingo en la Catedral de Canterbury con el Obispo de la diocesis de este de Tennessee, Carles vonRosenberg.
El obispo Francisco Duque y su Esposa la Dra. Blanca Echeverry han sido invitados a la recepción que se efectuara en los jardines del palacio de Buckinghan, cuya anfitriona principal es la Reina de Inglaterra, su majestad la Reina Isabel II. El texto de dicha invitación es la siguiente: THE LORD CHAMBERLAIN IS COMMANDED BY HER MAJESTY TO INVITE: THE RT. REVD. FRANCISCO DUQUE AND MRS BLANCA ECHEVERRY BEDOYA, TO A GARDEN PARTY AT BUCKINGHAM PALACE FOR THOSE ATTENDING THE LAMBETH CONFERENCE ON THURSDAY, 24 JULY, 2008 FROM 4 TO 6 PM.
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Mensaje del Obispo Duque desde Lambeth
By Rvdo.Edgar | July 22, 2008
APRECIADOS HERMANOS Y HERMANAS:
Encontre esta publicacion del periodico Episcopal Life Online, que describe en forma rigurosa las palabras pronunciadas por el Arzobispo de Canterbury y Primado de la comunion Anglicana, por tal motivo y sin mas preambulos, los invito para que descubran tambien ustedes, la riqueza de nuestra iglesia. Por tal motivo los invito para que permanezcamos quietos y permitamos que Dios llegue a nosotros.
“El Arzobispo de Cantórbery Rowan Williams abrió la Conferencia de Lambeth 2008 y lo hizo dirigiéndose a los obispos anglicanos de alrededor del mundo en la primera sesión plenaria de la Conferencia de Lambeth. Él destacó que la conferencia tenía un gran énfasis en el allegarse unos a otros basándose en la Biblia y que había sido diseñada como un lugar “en donde la cada voz pueda ser expresada y en el cual podamos desarrollar una relación cristiana.”
Williams expresó sus propias oraciones y esperanzas para la conferencia: “no es que al cabo de dos semanas hayamos encontrado una solución a todos nuestros problemas sino que, como ya he escrito en más de una ocasión, de cierta manera hayamos encontrado la confianza en Dios y en unos en los otros que nos permita tener la energía para cambiar en la manera en que Dios quiere que cambiemos. El motivo más importante por el cual debemos orar es ése, por la energía para cambiar como Dios quiere que cambiemos individualmente y como Comunión.”
Algunos de los obispos han decidido mantenerse alejados a pesar de que únicamente la Iglesia Anglicana de Uganda no tiene ningún obispo presente. “Creo que es importante que mencione que es una gran pena que nuestros hermano y hermanas en la Comunión no se hayan sentido capaces de estar con nosotros durante estas semanas, una pena porque necesitamos sus voces y ellos necesitan las nuestras dentro de nuestro aprendizaje en común de Cristo,” él dijo.
Williams dijo que, según le había escrito a muchas personas durantes los últimos meses, “Yo respeto y acepto las decisiones que se han tomado pero es necesario que juntos en oración reconozcamos la herida que eso crea en nuestra hermandad [y] que todavía nos queda enmendar las relaciones que se han dañadas. Espero que durantes estas semanas recordemos diariamente a aquellos que no se encuentran con nosotros, sosteniéndolos en nuestras oraciones, en nuestro respeto y amor.”
Williams continuó: “Yo no me imagino que simplemente desarrollar relaciones resuelva nuestros problemas pero la naturaleza de nuestro llamado como cristianos es tal que ni nos atrevemos, y reitero, ni no atrevemos a presumir que nos podemos reunir y conversar sin prestarle atención a esa calidad de relación de unos con otros aun si estamos en desacuerdo y nos encontramos dirigiéndonos en direcciones distintas. El Señor de la iglesia ha dado el mandato de que nos amemos mutuamente en el proceso y no queda otra alternativa. Confío en que ustedes estén presentes con esa seguridad, con esa disponibilidad de amarse mutuamente.”
El Arzobispo añadió que esto sonaba “tan simple”, sin embargo cabía mencionarlo “debido que ya sabemos que al reunirnos somos un cuerpo herido.” Él dijo que no había ninguna palabra mágica para sanar esas heridas, “pero mientras busquemos encontrar a Jesucristo unos en los otros, esperamos que las heridas que permanecen abiertas de cierta manera también estén abiertas a recibir la obra de Dios el Espíritu Santo en nuestra labor.”
Williams concluyó su discurso alentando a los obispos, los cuales ahora están de retiro hasta el 19 de julio, “a que permanezcan quietos y permítanle a Dios que se allegue a ustedes.”
Suyo en Cristo,
+FRANCISCO DUQUE
Obispo Diocesano
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Eucaristia de apertura CONFERENCIA DE LAMBETH
By Rvdo.Edgar | July 20, 2008
Como indique en un articulo anterior, los obispos y obispas reunidos en Lambeth estuvieron en retiro espiritual en la Catedral de Canterbury.
Durante ese retiro, los delegados a la Conferencia de Lambeth, además de meditar en silencio y recibir el cuidado sacramental de los capellanes de la Conferencia, también escucharon 6 disertaciones de Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury, sobre el rol del episcopado (el oficio de obispos y obispas) con un énfasis en las perspectivas que ofrece la Biblia al respecto. Como también les dije antes, la mayoría, si no la totalidad de los asistentes, parece haber quedado encantada con esas charlas del Arzobispo.

Los delegados viajaron en buses rumbo a Canterbury, con 15 grados de tempeatura (esto es verano ´a la inglesa´) , a las 11 de la mañana, tuvo lugar ‘the Conference Service’, la ´Misa de la Conferencia´, con la que abrió, de manera oficial y pública, esta reunión de obispos y obispas de la Comunión Anglicana.
Folleto para la Misa inaugural de la Conferencia (haga clic para ver el documento .pdf)
A la tarde de hoy, los obispos y obispas, reunidos en el Big Top, o carpa de sesiones plenarias, recibieron informaciones sobre el programa de la Conferencia, el estilo de trabajo a seguir por los diversos grupos de discusión y, como la parte más esperada, escucharon la Alocución Presidencial del Arzobispo Rowan.
The Conference Service
El Deán Willis de Canterbury y un representante de la casa real.
Este es el primer día que los obispos y obispas ´sacan la porcelana´, vestimentas litúrgicas, o liturgical gear, como les llama el Capellán de los Stewards, el Obispo Ralph Spence.


Esta misa, presidida por el Arzobispo de Canterbury y a la que asisten todos los delegados (obispos y obispas) y participantes en la Conferencia, tuvo lugar en la Catedral de Canterbury (el nombre completo es ´Catedral e Iglesia Metropolitana de Cristo en Canterbury´) y comenzó a las 11 de la mañana. Con puntualidad, literalmente, inglesa.







Rowan Williams estaba en la Silla de San Agustín, con los invitados ecuménicos y los Primados de las provincias de la Comunión Anglicana y obispos de largos años de servicio a la Iglesia, ocupando todo el coro, todos los demás obispos y obispas, sentados a lo largo de la nave anterior y hasta el altar de la nave, y la nave, como tal, ocupada por esposas y esposos, otros participantes de la Conferencia y cualquier dichoso que se hizo de una invitación.

Hubo danza litúrgica de invitados de Melanesia, un tremendo sermón del Obispo de Colombo, Sri Lanka, procesiones muy vistosas, música coral de primera clase y tambores por igual. 1,200 asistentes. Y todo esto, en 2 horas justas.







Por la localización de la Catedral dentro de Canterbury, la llegada de 1,200 personas causó, como era de esperar, una pequeña conmoción.

El Obispo de Colombo, homilista, algunos de los obispos asistentes al Conference Service y, en la esquina superior derecha, algunos de los stewards.
La misa, como es natural, tuvo toda la pompa y la elegancia de una liturgia de catedral. Canterbury tiene un coro masculino de calidad reconocida tanto en la iglesia como en el mundo cultural ´secular´, y a su cargo estuvieron varios de los himnos del día. Las procesiones fueron bien prolongadas, con todo tipo de dignatarios, locales, de la iglesia, de otras denominaciones cristianas, y de todos los obispos anglicanos presentes en la Conferencia de Lambeth.
Los obispos y obispas regresaron de la ´Misa de la Conferencia´ para almorzar y, bien rápido, irse al Big Top, donde celebraron la primera sesión plenaria. Y quiero hablarles primero de la Alocución Presidencial de Rowan Williams, quien a los pocos momentos de comenzar a hablar, hizo alusión jocosa al hecho de que los obispos y obispas ya le habían escuchado varias veces en los días anteriores, y que no quería abusar de su paciencia. Y todos los presentes comenzaron a aplaudir.
Por la razón que sea, los aplausos –y, menos aún, los aplausos prolongados- son algo poco común en este tipo de eventos. Y esta ovación no sólo pasó de ´lo acostumbrado´, sino que terminó levantando a todos los asistentes, quienes entonces pasaron otro buen rato más, en pie y aplaudiendo al Arzobispo a quien habían escuchado durante los tres días del retiro en la Catedral.
Ése fue un momento de catarsis, para todos los presentes. Entre los obispos y obispas reunidos en Lambeth, pueden existir varios puntos de desacuerdo, de diferentes perspectivas y opiniones, pero todos los obispos y obispas parecen compartir la misma voluntad de apoyar al Arzobispo de Canterbury en su ministerio de presidencia sobre esta Conferencia y, más aún, en su ministerio de reconciliación y amistad para todas las provincias de la Comunión Anglicana.
En su Alocución, Rowan articuló, con gran precisión y claridad, los problemas que enfrenta hoy la Comunión Anglicana, y explicó, en todo detalle, las posibilidades de trabajo con que cuentan los obispos y obispas asistentes para, en pocas palabras, hacer de la crisis un momento de epifanía, de reconocimiento de la voz de Dios que llama a su iglesia, y aún a la Comunión Anglicana, a la misión del Reino.
A la noche se celebró una gala en recibimiento a un coro de Corea, que también estará cantando mañana en la Eucaristía matutina.
Habiendo sido hoy ´the Conference Service´, que ´abre´ oficialmente la Conferencia de Lambeth, mañana comienza el trabajo de los delegados, como tal. Por una parte, continúan los estudios bíblicos, que han tenido lugar desde el mismo 16 de Julio, con grupos de 8 o 9 obispos cada uno. También, comienzan los ´fringe events´, o eventos colaterales de la Conferencia, que consisten de seminarios, conferencias o charlas presentadas por organizaciones de las iglesias de la Comunión y con agendas y objetivos muy variados y diferentes. También, las esposas y esposos continúan en sus reuniones y eventos y, finalmente, los obispos y obispas se comienzan a reunir en los así llamados ´Grupos Indaba´.
Esta Conferencia de Lambeth tiene como uno de sus propósitos fundamentales el propiciar el encuentro, personal, honesto y directo, entre obispos y obispas que provienen de contextos, de realidades culturales, sociales y económicas muy diferentes. Cuando esta idea estaba siendo aún considerada por Rowan Williams y otros involucrados en la preparación de esta Conferencia, el Arzobispo de Cape Town, Sudáfrica, propuso que se empleara la forma Indaba para cumplir ese objetivo.
Indaba es una palabra y un concepto Zulu (Sudáfrica y otras zonas cercanas) y quiere decir, literalmente, reunión, encuentro, conversación con propósito, como quien dice. Como tal, el trabajo en Indaba ofrece un espacio para la escucha de todos los presentes, y consigue abordar temas conflictivos con una singularidad y claridad que contribuyen, en gran medida, a su resolución y la eventual reconciliación, cuando no honesta aceptación, de las partes involucradas en el conflicto en particular.
A la salida del Confeence Service
Todas las fotos de este post (c) The Anglican Communion
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